El agua de manantial utilizada para la destilación, método necesario de producción del aceite esencial, pasa y vuelve a pasar por las plantas: de esta manera, absorbe las sustancias activas, las hidrosolubles y las esencias de flores. A este agua, obtenida de manera tan excepcional, se le denomina hidrolato o agua floral.
Este agua floral, rica en principios activos, particularmente bien tolerada por la piel, posee numerosas propiedades en función de las plantas destiladas: refrescante, astringente, antiinflamatoria, equilibrante, purificante, calmante.
En KIBIO, hemos seleccionado aguas florales todas garantizadas biológicas: lavanda, menta pimentada, hisopo, pino, aciano, verbena, flor de naranjo, ciprés…
Consultar diccionario naturaleza para más información sobre las propiedades de las aguas florales.