- El aceite esencial o el perfume de las plantas
Cuando pelamos una Naranja, o sacudimos una brizna de Lavanda o respiramos suavemente una Rosa, es el aceite esencial el que nos permite sentir esa sensación olfativa tan agradable.
Los aceites esenciales se encuentran en las hojas, en las flores, en las cortezas, en las semillas o en las raíces y, a menudo, provienen de plantas originarias de regiones cálidas y soleadas, dos condiciones indispensables para su desarrollo.
Las características de los aceites esenciales son las siguientes: olorosos, volátiles, de consistencia aceitosa, son insolubles en agua pero se disuelven rápidamente en aceites vegetales grasos.
En resumen: ¡un aceite esencial es lo mejor que una planta puede ofrecernos!
- Un método completamente natural
Los aceites esenciales se obtienen principalmente mediante dos métodos que garantizan su pureza y su calidad:
• la destilación al vapor de agua de plantas aromáticas: la destilación debe realizarse lo más cerca posible de la zona de recogida para garantizar el frescor del aceite esencial. El agua utilizada para la destilación debe de ser de gran calidad (agua de manantial).
• la presión en frío, método utilizado para destilar los cítricos.
- Un producto perecedero de excepcionales propiedades
¡Por algo se llaman esenciales! Debido a su alta concentración, la elaboración de aceites esenciales requiere una gran cantidad de plantas y mucho trabajo.
Para obtener un kilogramo de aceite esencial de Cedro, son necesarios 75 kg. de plantas.
Para obtener un kilogramo de aceite esencial de Lavanda son necesarios 100 kg. de plantas.
Para obtener un kilogramo de aceite esencial de Melisa, se necesitan 7 toneladas.
Y para una gota de aceite esencial de Rosa, ¡hacen falta treinta flores!
El secreto de la eficacia de los aceites esenciales se esconde en su composición: un aceite esencial contiene cientos de moléculas químicas diferentes. Así, la acción del constituyente químico mayoritario (el quimiotipo) se completa con numerosas moléculas secundarias: esta sinergia explica la polivalencia de los aceites esenciales.
El aceite esencial actúa de dos maneras diferentes:
• a través del olfato, transmitiendo una sensación al sistema neurovegetativo
• por absorción cutánea, particularmente apreciada en cosmética.
Los aceites esenciales, conocidos y apreciados desde la Antigüedad por sus propiedades medicinales, constituyen los principios activos de la farmacopea natural: hace más de 4.000 años ya se utilizaban en Mesopotamia para combatir las epidemias, en la época de los faraones egipcios fueron el componente principal de la cosmética. Los griegos y los romanos también hicieron un gran uso de las plantas aromáticas utilizándolas para baños y masajes.
En 1928, los aceites esenciales irrumpen, por casualidad, en el mundo moderno. Un químico francés, René Maurice Gattefossé, se quemó la mano en su laboratorio, para aliviar el dolor, introdujo la mano en el líquido que tenía más cerca, un aceite esencial de Lavanda. La herida curó rápidamente sin dejar ninguna marca: ¡había nacido la aromaterapia!
Un aceite esencial debe ser absolutamente puro: su uso en la piel exige una calidad irreprochable. Un aceite esencial debe cumplir las siguientes condiciones:
• poseer un etiquetado completo para identificarlo correctamente (garantía botánica, órgano secretor, quimiotipo de la planta)
• provenir del cultivo ecológico o de su estado salvaje
• haber sido destilado al vapor de agua a baja presión (excepto los cítricos)
• ser natural (sin productos sintéticos o aceites minerales añadidos)
• ser puro (no estar cortado con otros aceites no mencionados en la etiqueta)
• ser total (sin colorantes ni modificaciones).
Los aceites esenciales 100% puros y naturales procedentes de la agricultura biológica (control ECOCERT F-32600) garantizan al consumidor el origen, el modo de producción, la pureza y las características bioquímicas y botánicas.
- Kibio ha hecho una selección de diferentes aceites esenciales:
Limón, clavo, mandarina verde, pachulí, petit grain, menta verde, pimienta negra, benjuí, vainilla, eucaliptus, haba tonca, canela, ilang-ilang, albahaca, geranio, cedro del Atlas, lavandín, ciprés, romero, limoncillo, alcanforero, naranja amarga…
Consultar diccionario naturaleza para más información sobre las propiedades de los aceites esenciales.
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